domingo, 28 de abril de 2013

EL JUEGO HEURÍSTICO


El juego sigue siendo, a partir del año, la actividad de aprendizaje fundamental de los niños. Siguiendo el proceso iniciado con la Caja de los Tesoros se llega a una nueva actividad, el llamado Juego Heurístico, que les propone una iniciación a la clasificación de los objetos y refuerza su comprensión de estos mediante la manipulación libre.
 En la escuela se trabaja desde un enfoque constructivista, y el juego heurístico está íntimamente relacionado. El niño/a es el protagonista de sus aprendizajes (investiga, descubre…), parte de lo que sabe cada niño/a, facilita el aprender de él y de los otros. Favorece el aprendizaje por descubrimiento, el conocimiento de la realidad, la autoestima y respeta el ritmo y las necesidades de cada niño/a.
¿Qué capacidades potencia?
Al igual que en el cesto de los tesoros, el juego heurístico  también desarrolla capacidades cognitivas (comprender, relacionar, conocer…), perceptivas (visión, oído, tacto, gusto, olor), corporales (motricidad gruesa, fina), éticas (respetar, colaborar…),  afectivas (disfrutar, valorar, querer...), sociales (colaborar, compartir…).Los/as niños/as descubren a través de los sentidos las características de los objetos que manipulan, realizando así nuevos aprendizajes.
Además del aprendizaje del niño/a, el juego heurístico propicia la colaboración y relación de las familias con la escuela, aportando  los materiales
Tipo de objetos
Los objetos deben ser preferentemente aquellos que no tienen una finalidad lúdica en si mismos aparentemente. Lo ideal es que sean objetos cotidianos, de formas y tamaños diversos, objetos naturales, de piel, metal, papel, madera, cartón, corcho, evitándose los materiales plásticos o los juguetes. Podemos elegirlos de la naturaleza y del hogar, unos manufacturados y otros en estado natural. Lo importante es siempre que no se rompan fácilmente ni sean tóxicos.
Al seleccionarlos es importante que lo hagamos pensando en que puedan formar conjuntos entre ellos, es decir, que haya varios de cada tipo y no solamente uno. Eso permitirá estudiar de forma lúdica las diferencias y similitudes de objetos de semejante naturaleza.
Podemos usar conchas, pompones de lana, trozos de tela o cuero, corchos, bloques de madera, cucharones de cocina, pelotas, cadenas, piñas, esponjas, cordeles resistentes, tubos de cartón de papel higiénico o de cocina, y en general cualquier cosa que pueda suscitar el interés de los niños que están descubriendo el mundo y todo es nuevo para ellos. Las pinzas de la ropa, curiosamente, son fascinantes y seguirán siéndolo durante años.
¿Cómo se realiza?
En el juego heurístico los niños experimentarán sus texturas, formas y apariencia de las cosas libremente, de manera espontánea. Los elementos de juego estarán introducidos en uno o varios cestos además de disponer de diferentes contenedores en los que los niños puedan ir metiéndolos como pueden ser botes de metal sin tapa, cajas de madera o cartón o cualquier otra cosa que veamos utilizable.
La sesión de juego heurístico se divide en dos partes muy importantes. La primera es la fase del juego, donde los niños/as experimentarán con los objetos y la segunda es la fase de la recogida en la que tendrán que clasificar y organizar el material en su lugar correspondiente.

En estas sesiones, el material se coloca en tres focos, en los que colocaremos tres tipos diferentes de materiales y a los que les añadiremos contenedores (objetos también naturales con los que el niño/a puede transportar, trasvasar, etc… los materiales durante la sesión).
 Para la recogida del material utilizamos sacos en los que los niños/as organizan los materiales.
La duración de la sesión es de 40 minutos aproximadamente, dependiendo del interés de los niños/as y del desarrollo de la misma, de los cuales se utilizan 20-25 minutos para el juego y el resto para organizar el material.
El espacio del aula debe de ser lo más amplio y diáfano posible, evitando los materiales que pudieran distraer su atención. También es necesario crear un clima tranquilo con el menor número de interrupciones posibles.

En este segundo año de vida para el niño es fundamental el poder descubrir por si mismo que son las cosas y como se comportan. Por eso necesita la mayor cantidad y variedad de objetos a su alcance. Pueden, mediante este juego, experimentar la gravedad, el peso, la textura, la dureza y la temperatura de las cosas, asimilando la idea de conjunto y de semejanza.
Mientras el niño juega metiendo y sacando cosas, agrupando y separando, lanzando y guardando, el adulto cuidador debe permanecer observando pero sin dirigir las combinaciones que vaya haciendo o los procesos que siga. Mediante este juego heurístico se trabaja para lograr el aprendizaje mediante la relación libre y emocional con el medio.

lunes, 25 de marzo de 2013

RECETAS CON NIÑOS: Yogures caseros con leche artificial


Hace ya un tiempo que los yogures para bebé están disponibles en el mercado y, lo cierto, es que su éxito es relativamente elevado para lo poco necesarios que son para los bebés.

Además de ser poco necesarios porque los niños ya suelen tomar leche suficiente, no son demasiado recomendables en comparación, precisamente, con la leche materna o incluso en comparación con la leche artificial. 

Yogures caseros de bebé

Cómo hacer yogures con leche artificial

Ingredientes:
- 510 ml de agua embotellada
- 17 cacitos de Leche Artificial de Inicio o de Continuación
-  8 cacitos de Cereales (optativo)
- 1 Yogur Natural de bebé
Elaboración:
Echamos 510 ml de agua embotellada en una cazuela y la calentamos hasta llegar al punto de ebullición. En ese momento la apartamos del fuego (o vitro) y la dejamos unos 5 minutos para que empiece a bajar de temperatura. Recordad que para disminuir el riesgo de infecciones o problemas por parte de la leche artificial se aconseja reconstituir el polvo a 70ºC.
A los 510 ml de agua le añadimos 17 cacitos de leche de inicio. Los yogures de bebé que venden en el mercado están hechos con leche de continuación, pero como yo he dicho que quiero que sean más sanos, pues los he hecho con leche de inicio (y por eso, probablemente, el gasto sea similar), que tiene menos proteínas y por lo tanto se asemeja más a la leche materna que la leche de continuación.

Leche artificial
A continuación, y tras darle unas cuantas vueltecitas a la mezcla, añadimos 8 cacitos de cereales. Pueden ser cereales sin gluten (de maíz y arroz), pero podéis utilizar de 5 u 8 cereales, que suelen estar un poco más ricos. La razón de poner cereales es que, simplemente, den sabor al yogur y un poco más de densidad. No he probado a hacer los yogures sin cereales, pero seguramente saldrán igual y con un sabor más cercano al del yogur natural.
Con respecto a los cereales, mejor si son hidrolizados, que tienen mejor sabor sin necesidad de añadir azúcar y que además se mezclan mejor con el resto de sustancias.
A continuación toca echar un ingrediente que promueva la fermentación, en este caso un yogur natural de bebé, de los que llevan leche de continuación y azúcar (pese a que pone que es natural).
Así que a la mezcla que tenemos de agua, leche artificial de inicio y cereales, le añadimos un yogur de bebé. Si queremos ahorrar un poco, es muy posible que con medio yogur consigamos lo mismo que con uno, sobretodo si lo dejamos algo más de tiempo en la yogurtera.
Una vez tenemos el yogur dentro lo ideal es removerlo bien para que todos los ingredientes queden más o menos líquidos.
Para acabar, la mezcla tiene que ponerse a pasar calorcito durante unas horas para que el yogur vaya fermentando y la leche en polvo vaya cuajando. Después de 12 horas en la yogurtera y tras dejarlos en la nevera para que se enfriaran, se consiguen unos yogures de bebé que realmente valen la pena Si en vez de poner un yogur entero como ingrediente ponemos medio, recomendaría dejar encendida la yogurtera unas 16 horas.

¿Para qué niños son recomendables?

Teniendo en cuenta que están hechos con leche de inicio, con cereales y con un yogur de bebé se pueden ofrecer a niños a partir de los 6 meses que ya tomen leche artificial. Como ya toman leche artificial, que es leche de vaca modificada, sabemos seguro que no tienen alergia ni intolerancia (hasta que se demuestre lo contrario) por lo que si queremos dar un poco de variedad, pues se le puede dar uno de estos yogures.
A los bebés que toman leche materna y no han probado la leche artificial no se los daría porque la leche de vaca es la primera causa de alergia en la infancia y por lo tanto es mejor ofrecerles lácteos derivados de la leche de vaca a partir de los 12 meses, cuando tienen menos probabilidades de desarrollarla. Además tampoco se los daría porque comparando una toma de leche materna con un yogur de leche artificial, la toma de leche materna supera nutricionalmente al yogur y para darle un lácteo de menos calidad, pues le damos una leche mejor.

Y entre leche artificial y yogur, ¿qué es mejor?

Si un niño tiene entre 6 y 12 meses y una madre me pregunta qué darle, si un yogur de estos o un biberón, pues le diría que da un poco igual. Probablemente sea más sano un biberón de leche de inicio que uno de estos yogures, pero si le está dando leche de continuación, pues poco más o menos viene a ser lo mismo un biberón que un yogur obtenido a base de leche de inicio, cereales y un yogur de bebé (aunque si nos ponemos puristas, quizás mejor el biberón, que no lleva un yogur de bebé).

¿Y no le añadimos azúcar?

A la mezcla podríamos haberle añadido azúcar para que los yogures estuvieran más ricos, como hacen de hecho los fabricantes de yogur para bebés, pero no, no he querido utilizarla porque los cereales ya dan un sabor agradable y porque el yogur de bebé utilizado ya lleva algo de azúcar.

Resumiendo

La receta es muy básica y no tiene demasiada complicación, porque el trabajo lo hace principalmente la yogurtera, aplicando calorcito a la mezcla para que vaya fermentando.
Si se quiere ahorrar un poquito para que la cosa salga un poco más barata, se puede utilizar leche de continuación en vez de leche de inicio. De este modo conseguiremos yogures igualmente más sanos que los que venden en las tiendas, aunque no tanto como los otros (y no serán perjudiciales, que conste, porque la mayoría de la receta proviene de algo que el niño ya toma).
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jueves, 7 de marzo de 2013

EL JUEGO SIMBÓLICO


Mucha gente no sabe y, en ocasiones, no comprende la importancia del juego en el desarrollo del niño cuando lo ven reflejado en "las tablas o esquemas del desarrollo normal". Así que hoy vamos a tratar este interesante tema. 



A partir de los 18-24 meses la imaginación es el principal  componente de los juegos del niño. Tras la etapa de manipulación y de toqueteo de objetos, llega la del juego simbólico hacia los dos años de edad, pero especialmente entre los tres y los cuatro, entra con fuerza en su vida. Es su nueva forma de jugar, fundamental para un desarrollo sano, que requiere imaginación y se basa la imitación del mundo de los adultos, jugando constantemente en el límite entre lo real y lo imaginario, lo cual les ayuda a crear representaciones mentales que serán de gran ayuda para resolver situaciones futuras en su vida.


¿Por qué es importante el juego simbólico?
  • - Permite al niño representar situaciones mentales reales o ficticias.
  • - Favorece la comprensión y asimilación del entorno del niño.
  • - Desarrolla su lenguaje.
  • - Contribuye con su desarrollo emocional.
  • - Desarrolla su capacidad imaginativa.
  • - Permite en el futuro un juego colectivo y con reglas.
  • - Progresivamente, el juego va transformándose y asemejándose a la realidad.

Pero el juego no consiste únicamente en imaginar, sino que el habla acompaña el juego, ya que mientras interpretan están hablando y compartiendo sus fantasías con otros niños, por lo que además fomenta su sociabilización.

Se trata de un juego más complejo y elaborado que el de la manipulación; gracias a él el niño recrea  y reproduce todo lo que ocurre a su alrededor, como el día a día en casa, en el colegio, su relación con otros niños, con sus hermanos, lo que ve en la televisión. pero bajo su control Al jugar así, piensa sobre ello, lo ordena y lo elabora. El juego simbólico le ayuda comprender cómo funciona el mundo en el que vive, a poner en practica lo que está bien y lo que está mal, a asignar a cada persona que conoce el papel que desempeña, a expresar tensiones, preocupaciones y conflictos y a interiorizar reglas de comportamiento que serán básicas para su integración social.


El juego simbólico es vital para que el niño pueda desahogarse de la presión que significa estar siempre haciendo lo que le dicen los adultos. En este tiempo de juego el pequeño es libre, espontáneo, tiene el mundo a sus pies y dirige los acontecimientos como le parece más conveniente. Al representar las cosas que le han sucedido y le han provocado inquietud o sorpresa, puede liberar tensiones y expresar sus ideas y sentimientos, al tiempo que crea, transforma y modifica el mundo a su medida.

Como padres y educadores, tenemos que fomentar por todos los medios posibles este tipo de juego en nuestros niños/as, jugando con ellos y comprándoles o fabricando juguetes que potencien el juego simbólico, tan importante para su maduración personal.

lunes, 25 de febrero de 2013

RECETAS CON NIÑOS: Gelatina


La gelatina llama mucho la atención de los niños por su textura, su sabor dulce y sus colores pero no todas las gelatinas son iguales, conviene fijarse en el etiquetado ya que algunas tienen bastante azúcar y aunque ponga 0% se refiere a la grasa y no al azúcar.
La gelatina es básicamente colágeno que se extrae de la piel y los huesos animales (Bovino y porcino). Pero también existe una gelatina vegetal, el agar-agar. Esta gelatina se extrae de algas y tiene muchos usos en la cocina.


Gelatina con trozos de fruta
¿Qué aporta la gelatina?
- Principalmente proteínas pero de bajo valor biológico (carecen de algunos aminoácidos esenciales). No se pueden comparar a las proteínas de la carne, el pescado, los lácteos o los huevos. Por ser un alimento rico en proteínas debéis tenerlo en cuenta para no hacer un exceso de ellas en la dieta de vuestros hijos. El colágeno que contiene mejora las estructuras de huesos, tendones, cartílagos y ligamentos.
- No contiene grasa y por tanto, tampoco contiene colesterol y muy pocas calorías, por tanto es recomendable en caso de sobrepeso u obesidad.
- Agua, procedente de la mezcla con la gelatina pura. Es recomendable para niños que les cueste beber agua, es una buena manera de hidratar el cuerpo. Y es de muy fácil digestión.


Gelatina con zumo de fruta
La gelatina no tiene los antioxidantes, vitaminas, minerales y fibra que tiene la fruta por si sola, por tanto (aunque muchas gelatinas están enriquecidas con vitaminas) nunca será equiparable a una ración de fruta.


Sin embargo,  si las hacemos en casa las podemos enriquecer con vitaminas, minerales y fibra.



¿Cómo enriquecer nuestras gelatinas?

Gelatina con leche y trozos de fruta

La gelatina se puede enriquecer si en vez de agua ponemos zumo, leche o añadimos trozos de fruta.

Es una buena manera de incorporar fruta a la alimentación de los niños a los que no les gusta o les cuesta comerla.

Otras funciones de la gelatina

Aparte de la gelatina comercial con sabor a frutas que se suele comer de postre o entre horas, la gelatina tiene otros usos en la cocina. Podemos usarla para gelificar y espesar la comida (cremas, purés, salsas…) y hacer gelatinas saladas (aspic).
Algunos yogures, natillas, pudines, gominolas, margarinas, quesos, helados…también pueden contener gelatina.

Alimentos que contienen gelatina

El Agar-Agar

Aunque el agar-agar es menos conocido que la gelatina animal o cola de pescado, os animo a probarla.
Esta gelatina tiene un poder mayor de gelificación que la gelatina animal. Además cuaja en caliente a diferencia de las demás que solo cuajan cuando se enfrían, permitiendo así más variedades de platos.
Otra de las características del agar-agar  es que podéis hacer gelatinas con frutas exóticas y ácidas (piña, kiwi…). Esto, con gelatina animal no es posible, ya que no cuaja con alimentos ácidos.

Como veis, la gelatina es un alimento muy saludable para incorporar en la alimentación de vuestros hijos y os permite hacer un sinfín de platos dulces y salados que enriquecerán su alimentación.

lunes, 18 de febrero de 2013

LOS NIÑOS Y LAS MASCOTAS

Tener una mascota en casa puede beneficiar tanto a los niños como a las familias en diferentes aspectos, pero también puede conllevar ciertos riesgos, como alergias o infecciones. Toma nota de las claves para disfrutar al máximo de la convivencia con un animal de compañía.


La mayoría de los niños, a la hora de escoger un animal de compañía, prefieren en primer lugar los perros, después lo gatitos y en tercer lugar mascotas como los hámsteres, las tortugas o los peces. Este orden de preferencia responde a la compañía y a las posibilidades de compartir sus juegos con perros y gatos, que en muchas ocasiones llegan a convertirse en los mejores amigos del niño.
Pero, son muchos los aspectos que debemos tener en cuenta a la hora de elegir un animal de compañía. En primer lugar debemos ser conscientes del tiempo disponible para su cuidado, así como del espacio que hay en casa para el animal. Son seres que van a depender tanto física como afectivamente de nosotros. Si se trata de un cachorro, necesitaremos más tiempo y paciencia para que aprenda cuál es su lugar en el nuevo grupo y el significado de nuestras órdenes. Si no nos vemos capaces de educar al cachorro adecuadamente o no tenemos la paciencia o el tiempo suficiente, lo mejor es dejarnos ayudar por profesionales.
También es importante pensar qué vamos a hacer durante las vacaciones, si tenemos la posibilidad de llevarlo con nosotros, o de que alguien lo cuide mientras estamos fuera. Un animal no es un capricho pasajero, ni un juguete para los niños; son seres vivos que necesitan que les alimenten, les bañen, les cuiden, y les quieran. Otro aspecto importante son las circunstancias personales de cada uno, una mascota no sólo implica tiempo, sino también cierto desembolso económico en alimentación, veterinario, peluquería...
Los padres son los responsables de enseñar a sus hijos cómo tratar a los animales
Después de sopesar todos estos temas, debemos preparar a los niños sobre lo que va a suponer la llegada del animal a casa. Hay que hacerles comprender que no es un juguete más que pueda dejar de lado cuando se canse o aburra. Es muy positivo que les leamos libros sobre el cuidado de los animales y sus necesidades y, sobre todo, que lleguemos a un acuerdo respecto a las tareas del niño con la mascota. Sin olvidar la edad y madurez de nuestros hijos, que los responsables finales son los padres, y que siempre debemos supervisar a los niños mientras están cuidando o jugando con sus nuevos amigos “peludos”.


¿Qué beneficios aporta tener una mascota en casa?

Numerosos estudios, Según un artículo publicado por la Asociación Americana de Psiquiatría Infantil y Adolescente (AACAP), señalan que los niños que crecen junto a una mascota desarrollan un mayor sentido de la responsabilidad al descubrir cómo el animal necesita de su atención y de sus cuidados; lo que además potenciará su capacidad de empatía y compasión. Muchos adquieren una mayor autoestima como consecuencia de su relación con el animal. Por otra parte, los niños con mascotas observan conductas biológicas que enriquecen su conocimiento del mundo animal y su entendimiento de lo necesaria que es la adaptación a realidades diferentes que luego se extenderá a futuras relaciones interpersonales.
Asimismo, las familias con mascotas pasan más tiempo juntas, interactuando con sus animales de compañía, realizando actividades, ya sean de juego o de cuidado. Los niños potencian su desarrollo del lenguaje mientras hablan con el animal y favorecen su capacidad de lenguaje no verbal al observar comportamientos que conllevan significados concretos.
Sin olvidar el foco de cariño mutuo hacia el animal, especialmente si se trata de los perros o los gatos que, por lo general, siempre están cerca de sus amos, acompañando a los niños en sus juegos.



¿Qué influencia pueden tener los animales domésticos en los niños?
  • Pueden ser los recipientes garantizados de los secretos y pensamientos privados.
  • Pueden proveer lecciones acerca de la vida: la reproducción, el nacimiento, las enfermedades, los accidentes, la muerte y el duelo.
  • Pueden ayudar a desarrollar un comportamiento responsable en los niños que los cuidan.
  • Proveen un enlace con la naturaleza.
  • Pueden enseñar al niño el respeto hacia otros seres vivientes.


Consejos:


-No hay que precipitarse a la hora de tomar la decisión de traer un animal a casa. Elige una mascota que se adapte a tu modo de vida y que resulte la más adecuada a tus circunstancias, según sus necesidades, tamaño, etc.

-Antes de que llegue a casa, habla con los niños sobre sus tareas y responsabilidades con el animal, teniendo en cuenta la edad y madurez de los pequeños.

-Enseña a los niños a respetar a los animales; tienen que comprender que no es juguete sino un ser vivo con sus necesidades de alimentación, cuidado y cariño.

-Disfruta junto a tus hijos del nuevo miembro de la familia; aprovecha para realizar actividades conjuntas, tanto del cuidado de la mascota como de juego. Que la experiencia sea educativa y constructiva.

-Acude regularmente al veterinario y cumple con los respectivos calendarios de vacunación.

-Sigue las instrucciones del veterinario respecto a la frecuencia de los baños y de la higiene del animal en general, así como sus necesidades de hacer ejercicio, de alimentación, etc.

-No dejes a un niño pequeño solo con el animal y presta atención ante posibles comportamientos agresivos por su parte.

-Y, recuerda que la responsabilidad final siempre es de los padres, que deben educar a las mascotas y enseñar a sus hijos a tratarlas de la manera adecuada.


Los animales tienen muchas lecciones que brindarle a los seres humanos. 

lunes, 11 de febrero de 2013

RECETAS CON NIÑOS: Ratoncitos de patata


Los niños son todo imaginación, es su forma de vivir y de aprender. Si queréis que vuestros hijos disfruten comiendo meteros en su mundo de imaginación, no pretendáis que ellos se metan en nuestro aburrido mundo de adultos, llenos de palabras como vitaminas, proteínas o curvas de crecimiento…
Probar a prepararles recetas divertidas como estos ratoncitos de patata, con los que disfrutarán cenando mientras les contáis algún cuento instructivo sobre lo importante que es comer bien, pero eso sí, porque así se convertirán en príncipes y princesas, o porque así se podrán montar en ese tobogán y luchar contra el dragón… Usar vuestra imaginación y ver el mundo a través de sus ojos. Os aseguro que merece la pena.

Ingredientes:

4 patatas
- 1 cucharada de aceite
- 5 cucharadas de leche
- 30 gr de mantequilla
- 60 gr de queso rallado
- sal y pimienta
- 4 rabanitos
- 4 tomates cherry
- cebolletas o una rama de nabo
- cebollino
- 8 pasas


Elaboración:

1. Lavar las patatas y secárlas bien.
2. Pincharlas con un tenedor y ponerlas en una bandeja de horno.
3. Cubrirlas con una ligera capa de aceite y llevarlas al horno a asar hasta que estén blanditas, más o menos una hora con el horno a 200º.
4. Dejar enfriar las patatas y cortarles una tapa, y, con la ayuda de una cuchara sacarles la pulpa.

5. Hacer un puré con la pulpa de las patatas, triturando con un tenedor o cuchara de palo. Añadir la mantequilla, la leche, el queso, la sal y la pimienta y mezclar todo bien.
6. Rellenar con este puré las patatas y espolvorear con un poco de queso rallado.
7. Gratinar las patatas en el grill del horno unos minutos hasta que estén doradas.
7. Sacarlas del horno y formar los ratoncitos con las verduras.
8. Con la cebolleta o rama de nabo hacer el rabo. Hacer la nariz con el tomate cherry pinchado y los bigotes con unas ramitas de cebollino. Poner dos pasas para hacer los ojos y dos rodajitas de rabanitos para hacer las orejas.






domingo, 3 de febrero de 2013

ALIMENTACIÓN INFANTIL

LA FAMILIA COMO MODELO DE ALIMENTACIÓN INFANTIL


Cada vez hay más estudios que señalan los beneficios de comer en familia y así inculcar a los hijos un estilo de vida saludable que mantengan cuando sean adultos.
Hay muchísimos niños que comen solos viendo la televisión “porque estamos haciendo otras cosas”, “porque queremos comer después más tranquilos”…el caso es que no les estamos ayudando a adquirir unos buenos hábitos de alimentación, ya que como hemos dicho muchas veces, ellos aprenden imitando. Además es más fácil hacerles comer fruta, verdura y pescado si estamos con ellos día tras día, siendo constantes.
los niños que comen en familia por lo menos tres veces por semana disminuyen en un 32% el riesgo de padecer un trastorno alimentario y en un 15% la posibilidad de ser obesos.
Os voy a dar una serie de consejos para hacer cambios conductuales que fomenten un estilo saludable en la familia:
Aumentar el consumo de frutas, vegetales, legumbres, frutos secos, pescado y disminuir el consumo de grasas saturadas y trans, azúcares refinados (carnes rojas, embutido, bollería industrial…). Deben predominar los alimentos tradicionales, frescos, de temporada, sobre los alimentos precocinados. Mantener una dieta equilibrada y variada.
  • Asegurar el consumo de cinco raciones de frutas y verduras. Así como la priorización de las frutas enteras frente a los zumos.
  • Promocionar el desayuno casero, como una de las comidas principales del día, ya que tiene efectos beneficiosos sobre la calidad total de la dieta y sobre las actividades educativas y físicas del niño en la escuela.
  • Fomentar la comida en familia y con toda la familia, por lo menos una vez al día.
  • Disminuir el tamaño de los alimentos y bebidas azucaradas.
  • Usar el agua como bebida de elección.
  • Usar platos y vasos más pequeños y llevar la comida servida a la mesa.
  • Asegurar que el componente organoléptico y sensorial sea importante. Es decir, platos vistosos y gustosos.
  • Realizar las comidas con regularidad (frecuencia diaria y horarios): tres comidas principales y dos o tres complementarias. Evitar comer fuera de estos horarios (evitar el picoteo).
  • Conocer y completar el menú de la escuela, equilibrando las ingestas del resto del día.
  • Promocionar el consumo de cereales integrales (de desayuno, pasta, arroz, pan…) y limitar los cereales refinados, con azúcar y/o chocolate.
  • Disminuir el consumo de hidratos de carbono simples (azúcares) y aumentar el consumo de hidratos de carbono complejos (legumbres, patatas…)
  • Priorizar el consumo de pescado frente al de carne y elegir carnes magras (pollo, pavo, conejo, lomo de cerdo) antes que las rojas (ternera, cordero, cabrito…).
  • Limitar el consumo de embutidos grasos (chorizo, salchichón, mortadela, chopped…) a favor de fiambres magros (jamón cocido, jamón serrano, fiambre de pechuga de pavo…)
  • Consumir preferentemente como aporte diario de grasas, aceite de oliva virgen o de girasol. Evitar mantequilla y margarina.
  • Disminuir el consumo de aperitivos salados, chucherías, comida rápida y bebidas azucaradas refrescantes y sustituirlos por alimentos más saludables. Disminuir la frecuentación de restaurantes de comida rápida.
  • En celebraciones disminuir el consumo de alimentos poco saludables y aportar alimentos más saludables (frutos secos, repostería casera…)
  • Disminuir la ingesta de alimentos ricos en sodio, intentar poner la sal solo cuando se cocine. No llevar el salero a la mesa. Es recomendable que uséis sal yodada.
  • Favorecer consumir alimentos y bebidas cuando exista una verdadera manifestación de hambre y sed y no hacerlo de forma pasiva.
  • Evitar usar los alimentos como premio o castigo. Esta práctica no favorece el comer por hambre ni beber por sed y establece preferencia y rechazos.
  • Educar y asesorar al niño para hacer elecciones saludables en cuanto a qué tipo de alimentos y bebidas consumir, con qué frecuencia y qué tamaño de ración. Ellos no tienen control sobre las mesuras y las raciones. Los alimentos y las raciones que comen las deben elegir los padres.
  • Cocinar preferentemente con técnicas culinarias sencillas (plancha, asado, hervido, horno, vapor) que no aumenten el valor energético.
  • Conseguir un ambiente tranquilo, confortable y acogedor cuando se come y tomarse el tiempo necesario. Es importante evitar hacer alarde del éxito conseguido por alguno de sus miembros con una dieta de adelgazamiento con el uso de fármacos o preparados alimenticios, así como exagerar la importancia de la imagen corporal delante del niño.
Recordad que el ejercicio continuado es esencial para mantener un estilo de vida saludable y si lo hacemos en familia ¡mejor!